Alpe d´Huez
Imagina un glaciar a más de 3.000 metros de altura, un inmenso dominio esquiable distribuido a lo largo de cinco estaciones, una veintena de itinerarios fuera pistas, una pista para disfrutar con luz artificial y dos zonas protegidas reservadas a los principiantes. Alpe d’Huez es probablemente el único lugar donde todo el mundo puede disfrutar del esquí a su medida en medio de la naturaleza.
El Pic Blanc es el macizo montañoso que da lugar a las principales pistas del Alpe d’Huez. Queda perfectamente dividido en cuatro zonas con distinto nivel de dificultad.
La altura a la que se encuentra la estación es garantía de la existencia de nieve en las diez mil hectáreas que componen el ámbito esquiable del mítico Alpe d’Huez. Más de doscientos kilómetros de pistas de todos los niveles, con nieve garantizada gracias al funcionamiento de ochocientos sesenta cañones de nieve.
La existencia de un pequeño desnivel en la parte baja de las pistas hace que sea un lugar idóneo para aprender los conceptos básicos del deporte. A las pistas negras se accede a través de un teleférico que sube hasta el Pic Blanc y la telecabina de les Marmottes III, aseguran fuertes emociones con unos trazados muy técnicos y descensos de más de dos mil metros de desnivel.
Sarenne tiene el honor de ser la pista más larga del mundo (16 kilómetros de longitud desde el glaciar de Sarenne), la Fare y Château Noir,… es una gozada poder esquiar cerca de una hora y media sin necesidad de utilizar remontes mecánicos.
Alpe d’Huez es una de las pocas estaciones que reciben un “Excelente” para todo tipo de esquiadores. Las panorámicas desde sus cimas del Parque Nacional des Ecrins son sencillamente espectaculares y es una de las estaciones con más sol de los Alpes..







